Transcripción de Erika Brannock, sobreviviente del ataque con bombas en el maratón de Boston

Era nuestra primera vez en Boston, la primera vez para todos nosotros. Y la primera vez que íbamos al maratón de Boston, un día muy feliz, electrizante, lleno de amor. La energía en la ciudad era como nada que hubieras sentido anteriormente.

Era algo tan feliz y se convirtió en algo tan espantoso en cuestión de segundos.

Yo no escuché la explosión de la bomba. Y pensamos que fue porque se reventaron mis tímpanos de inmediato. Pero medio me acuerdo de este ruido estrepitoso, y del humo, y los destellos amarillos y anaranjados y de caer lentamente hacia atrás. Después perdí la conciencia por algunos segundos.

Y comencé a sentir como me desvanecía. Y toqué donde estaban mis piernas porque quería entender lo que estaba pasando. Y alcancé mi mano hacia mi pierna izquierda y sólo sentí carne viva. Y estaba caliente. Y retiré mi mano y estaba cubierta en sangre. Así que supe que algo estaba realmente mal.

Definitivamente estaba enojada. No entendí por qué había sucedido, por qué habían escogido un día tan alegre.

Alteró mi vida muchísimo y rápidamente. En un segundo, mi vida cambió de una manera que jamás hubiera imaginado.

No puedo correr detrás de los niños. No puedo ser la maestra que era antes. Y creo que eso es lo más difícil para mí, el decidir dejar ir el camino que había escogido para mí.

Pienso por las personas que están pensando en hacer algo similar; que les pediría que realmente piensen por qué lo están haciendo. Y por qué están tan enojados. Y si lo están dirigiendo a las personas con las que están enojadas. Y si hay una mejor manera de manejarlo.

No ganaron. En otras palabras, a final de cuentas hicieron que la gente se volviera más fuerte.

Nunca he querido que se refieran a mí como una víctima. Eso les da demasiado poder y crédito a las personas que lo hicieron.

He sobrevivido esto. Y siempre voy a ser una sobreviviente.

He crecido a raíz de esto. Ya no estoy enojada. Tengo más apreciación por mi vida. Aprecio a mi familia y a mis amigos. Me he vuelto más unida con los estudiantes a los que les di clases. Me convirtió en una mejor versión de mí misma. Y tengo más confianza en mi habilidad de hacer las cosas. Y soy más fuerte.