Transcripción de Nina Timani, una víctima de un crimen de odio

El 2 de octubre de 2006, me convertí en una víctima de un crimen de odio. Nunca supe lo que era un crimen de odio. Si no eres víctima de un crimen de odio, tiendes a distanciarte y a decir, “Esto nunca me puede pasar a mí, sólo le pasa a otros, ¿sabes?” Y desafortunadamente para la víctima de un crimen de odio, a menos que te maten a disparos o que te apuñalen, la gente tiende a restarle importancia a tus sentimientos.

El 2 de octubre de 2006, una de mis empleados me envió una carta muy, muy hiriente a mi oficina en donde tenía la tendencia a decir que. . . “Acuérdate del 11 de septiembre. Vamos a atarte a ti y a tus hijos a la cerca y van a morir”. Así que mi primera reacción fue llamar al departamento de policía de la ciudad donde vivo, y básicamente me dijeron que si no me habían disparado o si no estaba muerta, no había mucho que podían hacer por mí.

Tenía que acogerme al sistema, porque o tomaba cartas en el asunto y llevaba a cabo mi propio trabajo de detective, lo cual podía llevarme “a mí” a la cárcel, o le pedía ayuda al que percibía en ese entonces como mi enemigo, el Buró Federal de Investigaciones. Así que no tuve otra opción que la de recurrir a ellos. Y la razón por la que digo que son el enemigo. . . no es porque nos hayan hecho daño personalmente a mí o a ningún miembro de mi familia. Es sólo porque ahí, de donde vengo yo, en nuestros antecedentes étnicos, vemos a sus homólogos en nuestros países y a donde entras, nunca sales. Y les dije, “Por favor ayúdenme. Por favor ayúdenos a mí y a mis hijos porque somos ciudadanos también”. Y desafié la moral de mi familia, y mi esposo no quería que lo hiciera público literalmente por temor a que perdiera mi vida, ¿sabes? Así que desafié todo eso, y tenía que hacer lo que tenía que hacer por mis hijos. Y fui al Buró Federal de Investigaciones y usé el sistema, y el día de hoy puedo mostrarme orgullosa frente a mis hijos y, como pueden ver, no estoy esposada.

El 2 de octubre de 2006, fui una víctima de un crimen de odio. Sobreviví mi crimen de odio. Sentiré el dolor por mucho, mucho tiempo, pero mi proceso de curación es extender la mano a otros y hacerles saber que no están solos.