Transcripción de Florence Rogers, sobreviviente del ataque con bomba de la Ciudad de Oklahoma

Acababa de darme la vuelta en mi silla y medio me había echado hacia atrás; me estaba preparando para discutir el siguiente asunto que había mencionado cuando la bomba explotó. Tuvo que haber sido más tiempo, pero me parecieron segundos. Todas las muchachas que estaban conmigo en la oficina desaparecieron. Pensé que habían huido y me habían dejado sola. Empecé a gritar, “¿Dónde están, muchachas?” ¿Dónde están, muchachas?”

Lo primero que pensé fue que probablemente había sido algún tipo de explosión de gas. Y entonces, más tarde, comenzaron a decir bomba. Y eso fue muy chocante.

Me preguntan frecuentemente, “¿Estabas enojada?”, “¿Te enojaste?”, y mi respuesta siempre ha sido que no me permití enojarme porque, si me enojaba, eso dañaría sólo a Florence.

Causó muchos cambios en mi vida. Me jubilé temprano, más temprano de lo que hubiera imaginado. Nunca me abandona. Las 18 que perdí habían trabajando para mí por un total de 128 años de antigüedad. Algunas de ellas eran como mis hijas. Algunas de ellas habían trabajado para mí por décadas. Y me duele ver a sus familias y el saber que yo estoy teniendo bisnietos y que estas familias nunca tendrán esa oportunidad. Así que sí, cambió mi vida muchísimo.